El mundo se va acabar

Desde que las hermanas Álvarez empezaran, a finales de la década pasada, su andadura como Pauline en la Playa han editado un puñado de discos. “El mundo se va acabar” es el sexto en su cuenta particular, y no hace más que evidenciar que este dúo pop, gestado en el norte, sigue afianzando su viaje musical compuesto por un exquisito despliegue instrumental que forma un repertorio de melodías suaves y que cuenta con la colaboración de honor de Nacho Vegas y Nacho Humbert. La producción vuelve a correr a cargo del propio grupo y de Xel Pereda y la hermosa obra de Jorge Hernández ilustra los pasajes que Alicia y Mar Álvarez nos cantan, a modo de delicado suspiro, mientras nos comunican que, si esto se va acabar, que sea así de plácido y tranquilo. Como en “Monstruos del mar”, uno de sus temas más acertados e inspirados, una pieza que ayuda a ahuyentar los miedos.

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Cabinet Of Curiosities

Escuchar “Cabinet Of Curiosities” es entrar en un bosque frondoso en el que su textura espesa viene compuesta por los sonidos instrumentales de los primeros años sesenta. El álbum de debut de este joven prodigio ha sido grabado en el estudio propio que tiene en su Holanda natal. Jacco Gardner, con tan solo veinticuatro años de edad, produce y toca todos los instrumentos (excepto la batería, hábilmente interpretada por Jos Van Tol) de esta colección de canciones que cumplen todas las expectativas creadas después de escuchar sus dos primeros singles. El sintetizador de “Summer’s Games” nos regala el sonido enlatado y de antaño, refrescándonos toda la retahíla de agradables sensaciones que preceden al período estival. En “Cabinet Of Curiosities” toda la frondosidad de este bosque alegórico se esclarece con el buen hacer y la envolvente voz de Jacco Gardner. Un descubrimiento.

Esmicolada

Ara que es pregona als quatre vents que som lliures, ara que podem fer el que ens dóna la gana i que, tinguem diners o no, el nostre capet el podem omplir amb tant material com vulguem perquè el  tenim … Continua llegint

Folk hipnotizador

En una abarrotada avenida del Paral.lel quedaba aún, un reducido espacio del teatro Arteria -el nuevo Barts- dónde refugiarte del incesante y ensordecedor murmullo externo. Allí estaba Soledad Vélez, una chilena afincada en Valencia dispuesta a hipnotizarnos y a adentrarnos en su universo folk. Pero no nos confundamos, Soledad Vélez no es la típica chica mona que coge la guitarra y le al folk. Lo suyo es algo más, está escrito en letras mayúsculas.

Wild fishing es el título del disco que nos presentaba que a su vez, da nombre a uno de sus temas. Con esta canción ella pensaba despedirse de nosotros, pero nadie dejó que se marchara. El coqueto y familiar auditorio quería más. Ya no son sus letras, que también, sino como las pronuncia, como las siente y como las transmite. Soledad Vélez aseguraba, en una reciente entrevista, que en cada directo revivía la creación de sus temas. Doy fe. Su impresionante voz no es dulce ni envolvente, es desgarradora, apasionada, directa. Dicen que es como una especie de Pj Harvey, y a ella le intimida tal comparación. Porque es tímida, pero cuando sube al escenario y empieza a cantar se va tan lejos que se olvida de todo y te lleva con ella. En “Don’t worry babe” se evidencia el desgarro y el desasosiego de sus letras. Su voz lo transmite a la perfección, ya se nos ha clavado, pero no nos duele porque ella sabe cómo acompañarnos  en este camino de sensaciones que te llevan al lado oscuro a través de la belleza que emana sobre las cosas bien hechas.

Embruix mediterrani

De Miquel Serra no n’havia sentit a parlar mai fins que, un bon dia,  el meu germà em va agafar el mòbil  i me’l va omplir de música. Entre l’amplia i selecta llista hi figurava el manacorí Miquel Serra, una gran troballa que, des d’aleshores, no he pogut deixar d’escoltar.

El cantautor va començar, l’any 2006, enregistrant cançons de forma totalment casolana. No va ser fins tres anys més tard quan, per primera vegada, es tanca en un estudi per gravar Miquel Serra (2009-2010), un recopilatori, editat per Foehn Records, que inclou dos treballs del cantautor, “Opilions” i “Música Útil”.

Són cançons tan dispars com diverses però totes tenen un regust mediterrani i rural, són cançons que parlen de rutines i ho fan amb la delicadesa dels contes infantils ben explicats. Les inevitables comparacions amb els primers Animal Collective, el Guincho o Devendra Banhart les trobem en la manera de barrejar instruments i tempos. La primera cançó Kafiristán/hoboken, és un viatge al.lucinògen que ja et dóna bones pistes de l’eclecticisme que desprèn tot el disc.

Els primers acords de Setembre et vesteixen de mariner i, quan l’estiu ja amenaça en abandonar-nos, et transporten a les nits d’ havaneres de la platja de Palafrugell. I de les havaneres passem a la cançó de bressol. A mi m’hagués encantat que, de petita, la mare m’hagués cantat aquesta bonica i acollidora, Sa millor cançó del món, amb la calidesa de la veu d’en Miquel que t’aporta la dosi de tranquil.litat necessària per anar a dormir en pau.

Les guitarres i els canvis que formen Petit omnívor són com una elevació, quasi mística, que acaba amb una descàrrega que té per testimoni una veu portada a l’extrem del crit. Amb Gent  s’abaixa la tensió dels músculs, amb guitarres i una percussió que s’accelera per tornar a recular fins que s’apaguen del tot i donen pas, un cop més, a l’acollidora veu d’en Miquel, cantan-te a cau d’orella mentre tanca la cançó.

De la cançó bressol a l’havanera, passant per la rumba, al disc del Miquel Serra hi cap tot, és eclecticisme en estat pur. Un disc melòdicament extraordinari que ens parla, des d’un racó del mediterrani, de paratges molt més llunyans.